Muchos coches pasan a la historia por sus cualidades, su diseño, su velocidad… Otros se quedan en nuestras retinas por algo que, seguro, las marcas no querían: su nombre.

Muchos vehículos han llegado al mercado con un nombre que, visto desde la perspectiva de un español, han llamado la atención de sobremanera.

Algunos han sido muy desafortunados, aunque los que más nunca llegaron a venderse aquí en España. Pero aun así, siguen existiendo muchos de ellos en otros países y quizás te los puedas encontrar por el mundo adelante. ¿Los conoces?

Tomamos como nombres desafortunados aquellos que, traídos al significado que entendemos aquí en España o por su sonoridad, resultan inapropiados u ofensivos y con un doble sentido. Algunas marcas, después de ver al repercusión de estas denominaciones, han dejado de usarlas en algunos mercados o, directamente, las han eliminado.

Un ejemplo ya muy manido es el de Mitsubishi Pajero: el todoterreno japonés conserva este nombre en muchos mercados, pero aquí en España siempre se ha denominado Montero (¡y menos mal!). Uno muy reciente es el de Hyundai Kona: en Galicia, esta palabra con “c” en vez de con “k” se refiere, de forma un tanto vulgar, al miembro reproductor femenino; aun así, la marca surcoreana ha conservado el nombre de su último SUV en España.

Más nombres de coches un tanto desafortunados: el Mazda Laputa, un “mini SUV” que nunca llegó a España; Lancia Marica, un deportivo de los años 60 que, seguramente, si se vendiese hoy en día se montaría un buen revuelo en torno a él; Kia Borrego, un todoterreno que tampoco llegó a España y cuya connotación no es muy positiva, que digamos; Ford Corrida, un prototipo de los años 70 que se quedó en eso mismo, un prototipo, afortunadamente.

Las marcas asiáticas parecen no recurrir mucho al diccionario español, como habéis podido comprobar, para comprobar si es adecuado para el resto de mercados de habla hispana. Y ahí van otros dos ejemplos: Nissan Moco, un monovolumen pequeño con una denominación que, si bien no es ofensiva, hubiera resultado curiosa de llegar a España; Tata Zica, un vehículo que tuvo que cambiar su nombre a Tata Tiago por la mala casualidad de sonar igual que el virus Zika.